No sé que escribir

 No sé qué escribir. 

No voy a mentir y voy a ser lo más crudamente sincera que pueda. 

Es algo que no siempre hago porque termina ganando la parte de mí que prefiere agradar para que los que escuchan me ubiquen a su antojo en sus estanterías mentales; para que me pongan como una muñequita dentro de una vitrina de cristal, me acomoden los bracitos y me puedan dejar ahí, mirándome sin tocarme.

No los culpo, yo los dejé hacerlo. E incluso tal vez yo se los pedí.

Yo soy la que ha creado un personaje, con un vestuario que le compré y que sale siempre  a la misma hora a dar función.

Yo soy la que muchas veces solo sonríe de costado sin acotar nada a parte de un silencio camuflado de amabilidad. 

Yo soy la que se ha quedado sin decir que me molestan las injusticias sociales mucho más de lo que lo expreso; que sueño con vivir en un mundo de elfos mucho más de lo que lo admito; que soy hija de una madre con cáncer y que me gusta cantar pero no que me pidan que lo haga. 

Me incomodo cuando recién llego e intento ser graciosa aunque no lo consiga.

La lluvia me recuerda a algo que todavía no viví y la ciudad mojada a todas las vidas que no conocí. 

A veces lloro sin razón y aprendí a no apurarme. 

Creo que enamorarse no es necesariamente erótico. De hecho pienso que estoy un poco enamorada de mis amigos y mis amigas.

Cuando me emborracho me dan ganas de besar por amor.

No sé defenderme si me tratan de tonta y mi estación favorita es el verano.

Me gustaría hablar con los animales y me cuestiono si tener hijos porque quizá no me agradan tanto los niños. O sí, pero poco tiempo.

Siento tanto que me aturdo; y pienso tanto que ni pienso.

Creo en la vida después de la muerte aunque le tenga un poco de miedo y me gusta imaginarme que se lo preguntaría a cada persona que me cruce: 

¿Creés en la vida después de la muerte?

¿Y vos? 

Y vos, ¿también? 

Un poco pienso que trasciende quien escribe porque quien escribe es

Y lo que es no muere.

No muere lo que callo porque lo escribo y me desnudo sobre este papel.

Tal vez ya no quiero seguir viviendo en la penumbra, sacando un pie al sol y volviéndolo a meter. 

Quiero que el sol me queme todo el cuerpo y que se me tiña entera la piel.


Comentarios

  1. Ahhhh cuánta sensibilidad y que bien la supiste plasmar en escritura... Hermoso ❤️

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  2. Sé que responderte.
    No voy a mentir y voy a ser lo más crudamente sincero que pueda.
    Es algo que ya hemos aprendido a hacer, al menos entre nosotres, porque no hay entre nuestras almas ni la necesidad de máscara, ni de fingimientos, ni de agradarnos...nos agradamos, sí, pero no porque lo necesitemos, simplemente porque pasa, y nos agradamos con todo lo que somos. También lo feo.
    Nos lo hemos pedido sin pedirlo y lo hemos hecho sin pensar siquiera en hacerlo...amarnos, a eso me refiero.
    Nos hemos reinventado una y mil veces, hemos renacido entre nuestros brazos siendo miles de personajes, todos reales, y todos ellos, los tuyos, los mios, los nuestros, han aprendido a amarse, y eso es lo lindo, no hay escenario que no nos acune como una sola alma que no deja de abrazarse.
    Y sí, a veces nos sonreimos de costado sin acotar nada a parte de un silencio, pero porque a veces nada más nos falta.
    Sé sin ninguna duda que te molestan las injusticias sociales mucho más de lo que lo expresas, tu empatía es un fuego que quema y que dice a gritos cuando querrías un mundo más justo; también sé que vivirías en un mundo de elfos, no por nada nos hemos permitido crear también esos personajes, y amarnos también en esa realidad.
    Sos graciosa siempre que lo intentas. Y si no, simplemente es por no hablar el mismo dialecto que le otre, y eso es válido.
    La lluvia me recuerda a casa y la ciudad mojada me da tristeza.
    Siempre lloro con motivos y todavía no logré aprender a no apurarme.
    Creo también que enamorarse no es necesariamente erótico. De hecho pienso también que estoy un poco enamorado de mis amigos y mis amigas. A veces un poco mucho.
    Cuando me emborracho me dan ganas de bailar por amor propio.
    No sé tampoco defenderme si me tratan de tonto (si sé que puedo refugiarme en vos cuando eso pasa) y mi estación favorita es el otoño.
    Me gustaría hablar con los animales y se que me encantaría ser papá, lo supe el día en que pude verdaderamente abrazar el recuerdo de mi niñez.
    Siento tanto que me aturdo; y pienso tanto que ni pienso...ahí también nos hicimos uno.

    "¿Creés en la vida después de la muerte?"
    No lo sé, me ha angustiado tanto pensarlo que he dejado de buscarle respuesta a esa pregunta. A veces espero que sí, a veces rezo que no.

    Sea como sea (aquí no entran feas...ahre) me consuela saber que vamos a seguir viviendo en estas palabras, que van a flotar siempre en el universo, y que van a ser el sol que nos queme, enteres, eternes.

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