Ajena
Un capuccino per favore.
E una pastina
A ver si me devuelven un poco del sol que quedó en casa.
Busco cualquier cosa que me caliente un poquito el alma acobachada.
Igual la taza no es tan grande, como solían ser
O quizás mi desarraigo es más grande
Y no entra en ningún lugar.
Un cafe con leche en un bar
En donde nadie se queda tanto tiempo sentada como yo
Decir "ciao y grazie" más de dos veces
Esperando a que alguien me escuche.
Tratando de volver a sentir eternidad
En un campo verde que veo por la ventana
En una plaza
En los pajaros que recojen ramitas
En un montón de gente que lejos está de acá
Pero pasan al lado mío.
Intento encontrar mi casa dentro de mí
Pero lo único que consigo es llorar
Llorar porque me tengo pero me extraño.
Extraño la calidez de otra tierra
Extraño el aire acogedor
Extraño entender
Extraño parar el tiempo
Extraño vivir y conectar
Nadie va a entender ese específico lenguaje de amor.
La latinidad.
Tal vez aquí hay otra lengua
Pero todavía no me contiene.
Todavía no me acobija
Todavia no me comprende.
Siento demasiado
Me corre un río de sentimientos
Que a veces se aglomeran,
Se apelmasan y hacen ruido
Hasta que desbordan.
Y me doy cuenta que mi único refugio es sentir.
Sentir esta nostalgia hasta que me atraviese
Porque eso es lo único que tengo de mi
Aquí.

Que hermoso retrato en palabras del desarraigo y el anhelo de la propia tierra. Y que hermosa la capacidad de poder plasmarlo así. Abrazo gigante desde aquí.
ResponderEliminarTe leo y pienso, siento, que no es la nostalgia lo único que permanece tuyo, ahí, sino también tus palabras. Tu expresividad. Todo tu sentir puesto en letras, tan pero tan hermosas que hasta empiezo a pensar que de tu corazón salen los dedos que las tipean y no de tus manos.
ResponderEliminarTe envio estas letras, despues de leer las tuyas, y aunque las escribo con los dedos de mis manos, creeme que salen desde bien cerquita del corazón.